Mensaje de Bienvenida.


Los hombres todos nacemos hermanos; y la diferencia de las lenguas que hablamos, de las ropas que vestimos, del país que habitamos y del puesto en que nos hayamos colocados, es puramente accidental y de ningún momento: El mundo entero no es más que una gran unión, de la cual cada nación es una familia y cada individuo un hijo.

La masonería no está restringida a ningún país en particular, donde haya hombres libres y de buenas costumbres allí ella florece y es un lenguaje universal, en consecuencia; el distante hermano chino, el hermano árabe y el hermano americano, admitirá al hermano español, británico, francés, alemán, etc. sin más diferencia que la condición de anfitrión y viceversa, además del vinculo común de la humanidad hay una obligación más fuerte que le induce a las obras benéficas y amistosas.

Así mediante el influjo de la masonería, la cual es reconciliable a la mejor política, se evitan todas aquellas alteraciones que hacen amarga la vida y serena el espíritu del hombre; mientras el bien general y el común designio del arte se prosiga con celo.

La práctica de nuestro arte - a quien nos desmaya ni se convierte esclavo de sí mismo- provee los principios universales del arte de unir a los hombres de los dogmas más opuestos, de los países más lejanos y de las opiniones más contradictorias con un lazo indisoluble de afecto, de modo que en todas las naciones un Masón encuentra un amigo y en todos los climas una patria.

Respetable logia simbólica Lautaro 41


Lautaro




En el año 1.989 un  grupo de 7 Maestros de la provincia de Castilla solicitaron carta patente para constitución de una nueva Logia masónica en Madrid.

Con fecha 26 de septiembre de 1.989, el entonces Gran Maestre de la Gran Logia de España otorgó carta patente a la Respetable Logia Simbólica  Lautaro Nº41, para realizar sus trabajos en el Rito de York.
Desde su levantamiento de columnas hasta la actualidad sus trabajos se han desarrollado bajo el Rito de York.

                        
                                     De los miembros de la Logia Lautaro 41 a nuestros visitantes



La masonería puede tener distintos significados para cada persona que se inicia en esta institución. Para algunos es simplemente una forma de hacer amigos, para otros es una forma de contribuir al desarrollo de la familia y de la sociedad, incluso puede ser sólo un pasatiempo. Pero en realidad, la masonería es una institución dedicada al desarrollo de la fraternidad y de la caridad, sin ánimo de lucro, sin fines políticos y no constituye una religión. Se pide a sus miembros un comportamiento moral digno y un alto valor espiritual y se trabaja para mejorar su educación y formación siguiendo antiguos usos y costumbres, basados en un peculiar sistema de moralidad, velado por alegorías e ilustrado por símbolos.

La masonería no es una religión, y por tanto, no intenta influir sobre las creencias que cada uno de sus miembros tenga en su ámbito personal, sino que les invita a participar activamente en su propia religión.

La masonería como institución tampoco apoyará a ninguna tendencia política, simplemente requiere que sus miembros cumplan con las leyes del lugar donde residen y en sus actividades están prohibidas las discusiones de temas políticos y de religión.

Aunque es una institución que tiene miembros en todo el mundo, no existe un organismo internacional al que todos los masones le deban obediencia; la Gran Logia de España (a la que pertenece Lautaro nº 41) es independiente y soberana como las de todos los países donde funciona la masonería.

Siguiendo tradiciones medievales, la Gran Logia de España  admite  como miembros a hombres libres, justos y de buenas costumbres.
Es un placer recibir a visitantes y una obligación brindarles la información correcta y fidedigna.